La salud del hígado es vital para el funcionamiento de nuestro organismo, pues actúa como un laboratorio que procesa nutrientes y filtra toxinas. Sin embargo, la Hepatitis C representa una de las amenazas más silenciosas para este órgano. A diferencia de otras afecciones, puede permanecer oculta durante décadas, lo que subraya la importancia de conocer sus mecanismos y las opciones de recuperación actuales.
¿Qué es la hepatitis c y cuáles son sus síntomas?
Es una inflamación del hígado causada por el virus VHC. Se le conoce como la “epidemia silenciosa” porque la fase inicial suele pasar desapercibida.
- Fase aguda: Ocurre en los primeros 6 meses. La mayoría de las personas no presentan síntomas, pero algunas pueden experimentar fatiga, náuseas, dolor abdominal y pérdida de apetito.
- Fase crónica: Si el sistema inmune no elimina el virus, la infección se vuelve persistente. Los síntomas graves, como la ictericia (coloración amarillenta de piel y ojos) o la acumulación de líquido en el abdomen, suelen aparecer solo cuando el daño hepático ya es avanzado.
Hepatitis C: ¿cómo se contagia?
El virus se transmite fundamentalmente por el contacto directo con sangre infectada. Las vías de contagio más comunes incluyen:
- Uso compartido de agujas: Ya sea en contextos de uso de drogas inyectables o por tatuajes y perforaciones realizados con material no esterilizado.
- Procedimientos médicos no seguros: En el pasado (antes de los años 90), las transfusiones de sangre eran un factor de riesgo; hoy, el riesgo persiste en lugares con protocolos de higiene deficientes.
- Vía sexual: Aunque es menos común que en la Hepatitis B, el riesgo aumenta cuando hay presencia de sangre o lesiones.
- De madre a hijo: Durante el parto, aunque el porcentaje de transmisión es relativamente bajo (aprox. 5%).
Tipos hepatitis C
El virus de la hepatitis C se clasifica en distintos genotipos, los cuales influyen en la elección y duración del tratamiento. Existen varios genotipos reconocidos, siendo algunos más frecuentes en ciertas regiones del mundo.
Identificar el genotipo permite al especialista definir la estrategia terapéutica más adecuada y aumentar las probabilidades de éxito del tratamiento.
Tratamiento para la hepatitis b y c
El enfoque médico ha evolucionado drásticamente en la última década:
- Para la Hepatitis B: El objetivo suele ser suprimir la carga viral para evitar que el hígado se dañe, utilizando antivirales que el paciente suele tomar de forma prolongada.
- Para la Hepatitis C: Se utilizan los llamados Antivirales de Acción Directa (AAD). Estos medicamentos son altamente eficaces, tienen pocos efectos secundarios y se administran vía oral durante un periodo corto (generalmente de 8 a 12 semanas).
¿Por qué da hepatitis b y c?
La hepatitis B y C se producen por la infección con virus específicos que atacan el hígado. El riesgo de adquirir estas infecciones aumenta al exponerse a sangre o fluidos corporales infectados, especialmente en contextos donde no se cumplen medidas de bioseguridad.
Factores como procedimientos médicos inseguros, prácticas de riesgo y falta de vacunación (en el caso de hepatitis B) influyen en la aparición de estas enfermedades.
¿La hepatitis c tiene cura?
Sí. Gracias a los avances científicos, hoy podemos decir que la hepatitis C es curable en más del 95% de los casos. El éxito se mide mediante la “Respuesta Viral Sostenida”, lo que significa que el virus desaparece de la sangre meses después de terminar el tratamiento.
Consecuencias de la hepatitis c
Ignorar la infección puede llevar a complicaciones graves que ponen en riesgo la vida:
- Cirrosis: Cicatrización extensa del tejido hepático que impide su funcionamiento.
- Insuficiencia hepática: El hígado pierde su capacidad de procesar nutrientes y eliminar toxinas.
- Cáncer de hígado: El daño celular persistente aumenta drásticamente el riesgo de desarrollar tumores malignos.
Diferencia entre hepatitis b y c
| Característica | Hepatitis B | Hepatitis C |
| Transmisión | Sangre, semen, fluidos y saliva. | Principalmente sangre. |
| Vacuna | Existe una vacuna altamente efectiva. | No existe vacuna disponible. |
| Cronicidad | El 95% de los adultos se cura solo. | El 70-85% desarrolla infección crónica. |
| Cura | Se controla, pero rara vez se elimina del todo. | Se puede curar con fármacos modernos. |
Diagnóstico y pruebas para detectar la enfermedad
El diagnóstico de la hepatitis C se realiza mediante pruebas de laboratorio específicas que permiten identificar tanto la presencia del virus como el grado de afectación del hígado. En una primera etapa, se suele solicitar una prueba de anticuerpos contra el virus de la hepatitis C, la cual indica si la persona ha estado en contacto con el virus en algún momento.
Si el resultado es positivo, se realizan estudios complementarios para confirmar la infección activa, medir la carga viral y determinar el genotipo del virus. También pueden solicitarse análisis de sangre para evaluar la función hepática y estudios de imagen que ayuden a conocer el estado del hígado.
La detección temprana mediante estas pruebas permite iniciar el tratamiento oportunamente, reducir el riesgo de complicaciones y evitar la transmisión a otras personas.
