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Hepatitis B: síntomas, contagio, prevención

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Hepatitis B: síntomas, contagio, prevención

La Hepatitis B es mucho más que una inflamación del hígado; es una infección viral que, si no se detecta a tiempo, puede evolucionar hacia cuadros crónicos graves como la cirrosis o el cáncer hepático. A diferencia de otros virus, el HBV tiene una capacidad de resistencia notable, lo que hace de la prevención y el diagnóstico temprano las herramientas más potentes para proteger la salud pública.

¿Qué es la hepatitis b?

La hepatitis B es una infección sistémica causada por el virus HBV que ataca directamente a las células del hígado (hepatocitos). Se clasifica principalmente en dos estados:

  • Aguda: Una infección de corta duración que ocurre dentro de los primeros seis meses después de la exposición.
  • Crónica: Una infección a largo plazo que persiste porque el sistema inmunitario no logra expulsar el virus. Esta es la forma más peligrosa, ya que suele ser silenciosa durante décadas.

Hepatitis b: síntomas

Muchas personas, especialmente los niños, no presentan síntomas inmediatos. Sin embargo, cuando aparecen, suelen manifestarse entre 60 y 150 días tras el contagio:

  1. Ictericia: Coloración amarillenta en la piel y la parte blanca de los ojos.
  2. Coluria: Orina de color muy oscuro (similar al refresco de cola).
  3. Acolia: Heces de color claro o arcilloso.
  4. Fatiga extrema: Cansancio que no mejora con el descanso.
  5. Dolor abdominal: Localizado específicamente en la parte superior derecha, debajo de las costillas

Hepatitis b: ¿cómo se contagia?

Existe mucha desinformación sobre las vías de transmisión. El HBV se transmite únicamente a través del contacto con sangre, semen u otros fluidos corporales de una persona infectada. Las vías principales son:

  • Transmisión perinatal: De la madre al hijo durante el parto (la vía más común en zonas de alta endemia).
  • Contacto sexual: Relaciones sin protección con una pareja infectada.
  • Sangre contaminada: Compartir agujas, jeringas o instrumentos de tatuaje no esterilizados.
  • Contacto indirecto: Compartir artículos personales como rastrillos o cepillos de dientes (aunque es menos frecuente)

¿Qué son los antígenos de superficie de la hepatitis b?

Para saber si una persona tiene el virus, los médicos solicitan un perfil de hepatitis. El marcador más importante es el Antígeno de superficie de la hepatitis B (HBsAg).

  • Si el resultado es positivo, significa que la persona tiene la infección (ya sea aguda o crónica) y puede transmitir el virus a otros.
  • Si el resultado es negativo, la persona no tiene el virus en ese momento.

Existen otros marcadores como los anticuerpos (anti-HBs), que indican si una persona ya está protegida, ya sea porque se vacunó o porque superó una infección pasada.

Vacunas para la hepatitis b

La vacuna contra la hepatitis B es considerada la columna vertebral de la prevención. Es extremadamente segura y ofrece una protección superior al 95%.

  • Esquema estándar: Generalmente consta de 3 dosis (al nacer, al mes y a los 6 meses).
  • ¿Quién debe vacunarse? Todos los recién nacidos, personal de salud, personas con múltiples parejas sexuales y viajeros a zonas de alto riesgo

Tratamientos para hepatitis b

El abordaje médico depende totalmente de la etapa de la enfermedad:

  1. Hepatitis B aguda: No existe un tratamiento específico. El médico se enfoca en mantener el confort, una nutrición adecuada y la hidratación mientras el cuerpo combate el virus por sí solo.
  2. Hepatitis B crónica: El objetivo no es “eliminar” el virus (que es difícil en estado crónico), sino suprimir su replicación para evitar daños al hígado. Se utilizan antivirales orales (como tenofovir o entecavir) o inyecciones de interferón. Estos tratamientos deben ser supervisados estrictamente por un hepatólogo o infectólogo.

Hepatitis B y su relación con el Cáncer de Hígado

Uno de los mayores riesgos de la infección crónica por HBV es el desarrollo de Carcinoma Hepatocelular (CHC). Este virus es responsable de una gran parte de los casos de cáncer primario de hígado a nivel mundial.

  • Mecanismo de daño: El virus se integra en el ADN de las células hepáticas, causando una inflamación persistente y cicatrización (cirrosis). Con el tiempo, estas células dañadas pueden mutar y volverse cancerosas.
  • Vigilancia médica: Los pacientes con hepatitis B crónica deben realizarse una ecografía abdominal y una prueba de sangre de alfafetoproteína (AFP) cada 6 meses. Esta detección temprana es la única forma de tratar el cáncer en etapas donde aún es curable.

Estilo de vida y cuidados del hígado

Si ya has sido diagnosticado con Hepatitis B o quieres prevenir complicaciones hepáticas, el manejo de tus hábitos diarios es tan importante como el tratamiento farmacológico:

  • Abstinencia total de alcohol: El alcohol acelera drásticamente el daño que el virus HBV causa en el hígado, incrementando el riesgo de cirrosis rápida.
  • Cuidado con los medicamentos: Muchos fármacos de venta libre (como el paracetamol en dosis altas) se procesan en el hígado. Siempre consulta a tu médico antes de tomar suplementos o analgésicos.
  • Alimentación balanceada: Mantener un peso saludable previene el “hígado graso”, una condición que, sumada a la hepatitis B, agrava la inflamación.
  • Protección de terceros: Si tienes HBsAg positivo, no compartas objetos de aseo personal (rastrillos, cortaúñas) y asegúrate de que tus contactos cercanos y pareja sexual estén vacunados.
Foto del autor

Dr. Ricardo Gutfrajnd Feldmann

25 años de práctica médica, Formado en la Universidad de Buenos Aires y Hospital Israelí de Buenos Aires. Urólogo Especialista Certificado en México (CONAMEU), fundador de ETS.mx y Papiloma.org, y médico adscrito a Hospital Ángeles Lomas; experto en VPH, ETS, urología oncológica y cirugía de mínima invasión.


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