Las infecciones de transmisión sexual (ETS) no solo afectan la salud de los adultos. Durante el embarazo, algunas pueden transmitirse al bebé y generar complicaciones graves si no se detectan y tratan a tiempo. Este proceso se conoce como transmisión perinatal o transmisión vertical.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), la prevención, el tamizaje prenatal y el tratamiento oportuno reducen de manera significativa el riesgo de contagio neonatal.
¿Qué es la transmisión perinatal?
La transmisión perinatal es el contagio de una infección de la madre al bebé durante:
- El embarazo (a través de la placenta)
- El trabajo de parto
- El parto
- En algunos casos, el periodo inmediato posterior al nacimiento
Cuando el contagio ocurre específicamente a través de la placenta, se denomina transmisión vertical intrauterina. Cuando sucede durante el parto por contacto con fluidos o sangre, se considera transmisión intraparto.
¿Cómo se transmiten las ETS al recién nacido?
El mecanismo de transmisión depende del tipo de infección:
1. A través de la placenta
Algunas bacterias y virus pueden atravesar la barrera placentaria e infectar al feto antes del nacimiento.
2. Durante el paso por el canal del parto
El contacto con secreciones genitales infectadas puede transmitir bacterias o virus al bebé.
3. Contacto con sangre materna
En ciertas infecciones virales, el riesgo aumenta si hay exposición a sangre infectada.
El riesgo varía según la etapa del embarazo, la carga infecciosa y si la madre recibió tratamiento.
ETS en el embarazo: ¿todas representan el mismo riesgo?
No todas las ETS tienen el mismo impacto. Algunas pueden ser leves o tratables sin consecuencias mayores, mientras que otras pueden causar complicaciones severas si no se atienden.
Entre las infecciones con mayor relevancia perinatal se encuentran:
- Sífilis
- Clamidia
- Gonorrea
- VIH
- Herpes simple
- Virus del papiloma humano (VPH), en casos específicos
El control prenatal incluye pruebas para varias de estas infecciones precisamente por su potencial de transmisión neonatal.
Riesgo de contagio durante el parto
El trabajo de parto es un momento crítico. Si existe infección activa en el tracto genital, el bebé puede exponerse al virus o bacteria al atravesar el canal vaginal.
El riesgo de contagio aumenta cuando:
- La infección está activa y no tratada.
- Existe ruptura prolongada de membranas.
- La carga viral o bacteriana es alta.
En algunos casos, el equipo médico puede recomendar medidas específicas, como tratamiento previo o incluso cesárea, dependiendo de la infección.
ETS en el tercer trimestre: ¿por qué es importante detectarlas?
Adquirir una ETS en el tercer trimestre puede ser particularmente riesgoso porque:
- El tiempo para tratamiento antes del parto es limitado.
- La infección puede estar en fase activa al momento del nacimiento.
Por ello, en ciertos contextos clínicos se realizan pruebas repetidas en etapas avanzadas del embarazo, especialmente si existen factores de riesgo.
Infecciones maternas y consecuencias en el bebé
Las complicaciones en el recién nacido pueden incluir:
- Infecciones oculares (conjuntivitis neonatal)
- Neumonía
- Sepsis
- Bajo peso al nacer
- Parto prematuro
- Malformaciones congénitas (en infecciones específicas como sífilis no tratada)
La gravedad depende del tipo de patógeno y del momento del contagio.
Contagio neonatal por ETS más frecuentes
Sífilis
Puede atravesar la placenta y causar sífilis congénita, con consecuencias graves si no se trata oportunamente.
Clamidia y gonorrea
Se transmiten comúnmente durante el parto y pueden provocar infecciones oculares o respiratorias en el recién nacido.
Herpes simple
Si la madre presenta lesiones activas al momento del parto, el riesgo de herpes neonatal aumenta.
VIH
Puede transmitirse durante el embarazo, parto o lactancia, aunque el tratamiento antirretroviral reduce drásticamente este riesgo.
Parto vaginal con ETS: ¿cuáles son los riesgos?
No todas las ETS contraindican el parto vaginal. La decisión depende de:
- Tipo de infección
- Estado clínico materno
- Tratamiento recibido
- Presencia de lesiones activas
Por ejemplo, en infecciones bacterianas tratadas adecuadamente, el parto vaginal suele ser seguro. En cambio, en casos de herpes genital activo, puede recomendarse cesárea para disminuir el riesgo neonatal.
¿Cómo prevenir la transmisión perinatal de ETS?
La prevención se basa en tres estrategias fundamentales:
- Tamizaje prenatal temprano y oportuno.
- Tratamiento inmediato y seguimiento médico.
- Educación sexual y uso de métodos de protección antes y durante el embarazo.
La detección temprana permite intervenir antes de que ocurra el contagio al bebé.
