Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), también llamadas Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), son infecciones que se transmiten principalmente por contacto sexual vaginal, anal u oral. Aunque muchas pueden tratarse, otras pueden causar complicaciones graves si no se detectan a tiempo, como infertilidad, daños en órganos y riesgo en embarazo. La buena noticia es que existen formas efectivas de prevenirlas si se toman medidas informadas y responsables.
Métodos de prevención de las ETS
Para hablar de prevención real, debemos dividir los métodos en barreras físicas y estrategias de comportamiento:
- Preservativos (Masculinos y Femeninos): Siguen siendo la barrera más efectiva contra infecciones que se transmiten por fluidos, como el VIH, la gonorrea y la clamidia. Sin embargo, su protección es parcial contra infecciones que se transmiten por contacto de piel a piel (como el VPH o el Herpes).
- Barreras de látex bucales: Esenciales para el sexo oral, un área donde a menudo se baja la guardia.
- Comunicación y acuerdos: Conocer el estado de salud de la pareja y acordar la exclusividad o el uso de protección sistemática.
¿Cómo prevenir las ets en adolescentes?
La adolescencia es una etapa de exploración donde la falta de experiencia puede aumentar la vulnerabilidad. La prevención efectiva en este grupo se basa en tres pilares:
- Educación precisa: Sustituir los mitos por datos científicos. Los adolescentes deben saber que muchas ETS son asintomáticas (no se ven a simple vista).
- Acceso a recursos: Saber dónde conseguir anticonceptivos y pruebas de detección sin miedo al juicio.
- Habilidades de negociación: Aprender a decir “no” a prácticas de riesgo y a exigir el uso de protección sin sentirse presionados
Medicamentos para prevenir las ETS
La ciencia médica ha avanzado hasta el punto de ofrecer “escudos químicos” contra ciertas infecciones:
- PrEP (Profilaxis Pre-Exposición): Una pastilla diaria (o inyección) para personas con alto riesgo de contraer VIH. Es altamente efectiva si se toma de forma constante.
- PEP (Profilaxis Post-Exposición): Medicamento de emergencia que debe iniciarse dentro de las 72 horas posteriores a una posible exposición al VIH.
- Doxy-PEP: Una tendencia médica reciente que utiliza el antibiótico doxiciclina después de un encuentro sexual para reducir el riesgo de sífilis, clamidia y gonorrea (siempre bajo estricta supervisión médica para evitar resistencia antibiótica).
Vacunación para prevenir ETS
Algunas ETS sí pueden prevenirse con vacunas aprobadas y seguras:
- Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH)
Protege contra tipos de VPH que causan cáncer cervicouterino, anal, orofaríngeo y verrugas genitales. Recomendada en niñas, niños, adolescentes y jóvenes según esquema de cada país. - Vacuna contra hepatitis B
Previene una infección que puede afectar gravemente el hígado.
La vacunación es una de las formas más efectivas de prevención.
¿Los métodos anticonceptivos pueden prevenir las ETS?
No todos los métodos anticonceptivos protegen contra ETS. Es fundamental aclararlo:
- Preservativo masculino y femenino → Sí protegen
Son los únicos métodos anticonceptivos que reducen el riesgo de transmisión. - Pastillas anticonceptivas, DIU, implantes, inyecciones, parches → No protegen
Previenen embarazo, pero no previenen infecciones.
Por eso, incluso si se usa un método anticonceptivo, se recomienda el uso adicional de condón.
Chequeos médicos para detectar ETS
La prevención no termina en el acto sexual; continúa con el monitoreo. Los chequeos regulares son fundamentales porque muchas ETS no presentan síntomas.
- ¿Cuándo hacerse la prueba? Al menos una vez al año si tienes una vida sexual activa, o cada vez que cambies de pareja.
- ¿Qué pruebas pedir? No existe un “análisis de sangre general” que lo detecte todo. Debes solicitar específicamente pruebas de VIH, Sífilis, Hepatitis B y C, y pruebas de orina o frotis para Clamidia y Gonorrea.
- Periodo ventana: Recuerda que tras un contacto de riesgo, algunas infecciones tardan semanas en ser detectables en los análisis.
Síntomas principales del VPH
El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes. En la mayoría de los casos no presenta síntomas, por lo que muchas personas pueden tenerlo sin saberlo. Sin embargo, cuando sí se manifiesta, los síntomas más frecuentes son:
Verrugas genitales
Son una de las manifestaciones más comunes del VPH y pueden aparecer en:
- vulva
- vagina
- cuello uterino
- pene
- escroto
- región anal
Pueden verse como pequeñas protuberancias, solitarias o en grupo, planas o con forma de coliflor. Generalmente no duelen, pero pueden causar picazón o molestia.
Lesiones en el cuello uterino (a menudo sin síntomas)
Algunos tipos de VPH causan cambios en las células del cuello uterino que no generan síntomas visibles, pero pueden detectarse con una prueba de Papanicolaou o pruebas específicas de VPH. Si no se vigilan, con el tiempo podrían evolucionar y aumentar el riesgo de cáncer cervicouterino.
VPH en boca o garganta
En casos poco frecuentes puede afectar cavidad oral y garganta, pudiendo causar:
- dolor o irritación persistente
- dificultad para tragar
- lesiones visibles en boca o garganta
(Generalmente relacionados con ciertos tipos de VPH de alto riesgo).
¿Cuándo consultar al médico?
Se recomienda acudir a evaluación médica si presentas:
- verrugas genitales
- sangrado inusual
- dolor pélvico persistente
- flujo genital anormal
- lesiones o llagas que no cicatrizan
Además, es fundamental realizar los chequeos preventivos recomendados, incluso sin síntomas.
